El Cervantino celebra su segunda semana entre tradición, danza y emoción

El 53 Festival Internacional Cervantino continúa desplegando su grandeza cultural. El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, vistió a Guanajuato de colores, sonidos y emociones que honran la riqueza de México

FESTIVAL INTERNACIONAL CERVANTINOCULTURAMÚSICA

CARLOS ROJAS

10/20/20252 min read

El 53 Festival Internacional Cervantino continúa desplegando su grandeza cultural y, en su segunda semana, vistió a Guanajuato de colores, sonidos y emociones que honran la riqueza de México. La Explanada de la Alhóndiga de Granaditas volvió a ser epicentro de una noche inolvidable, donde el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) y el grupo Mono Blanco unieron sus talentos para rendir tributo a las raíces del país.

Bajo la dirección del maestro Juan Carlos Lomónaco, la OSUG abrió el espectáculo con piezas emblemáticas como la Sinfonía India y el ballet Los Mayas, preparando el terreno para que el Ballet Folklórico desplegara su característico repertorio lleno de sones, danzones y mariachi. La energía creció con “Huapango” de José Pablo Moncayo y “La Danza del Venado”, momentos en los que la música y la danza se fundieron en una sola celebración del espíritu mexicano.

El público, compuesto por locales y visitantes fieles al Cervantino, vibró al ritmo del Mambo No. 5 de Dámaso Pérez Prado y se emocionó con el homenaje a Veracruz, en el que Mono Blanco ofreció una muestra viva del son jarocho con temas como Nereidas, Morenas y La Bamba. Con el tradicional baile del moño y las mojigangas, la explanada se transformó en una fiesta comunitaria donde los aplausos, el zapateado y las sonrisas fueron parte del mismo espectáculo.

Entre los asistentes destacó la familia Becerra, proveniente de Guadalajara, quienes desde hace más de una década asisten al festival. “Cada año venimos a ver al Ballet, pero esta presentación fue muy especial: los colores, el mambo, todo fue hermoso”, compartió Josefina Becerra, reflejando el vínculo emocional que el Cervantino ha construido con su público a lo largo del tiempo.

El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, fundado en 1952, se mantiene como una de las agrupaciones más representativas de la identidad cultural mexicana. Su propuesta escénica transformó la manera en que el folclor se vive en el escenario, combinando tradición y vanguardia. La OSUG, también con más de siete décadas de historia, reafirmó su papel como columna vertebral del festival, capaz de dialogar con distintos géneros y sensibilidades artísticas. Por su parte, Mono Blanco, desde su creación en 1977, sigue siendo un pilar en la preservación y renovación del son jarocho, una música que, más que escucharse, se comparte.