
Nathy Peluso incendia el Cervantino: una oda al poder, el deseo y el amor propio
. Cientos de “mal portadas” y “mal portados” se congregaron frente al escenario para celebrar a la “mafiosa”
FESTIVAL INTERNACIONAL CERVANTINOCULTURAMÚSICA
PAMELA DIONI
10/21/20251 min leer



La noche del pasado 20 de octubre, el escenario del Festival Internacional Cervantino se transformó en un templo del ritmo, la sensualidad y la fuerza femenina. Nathy Peluso ofreció un concierto que fue mucho más que música: fue una experiencia visceral. Durante una hora, la artista argentina radicada en España nos llevó por un viaje erótico y emocional, del hip hop a la salsa, pasando por momentos de introspección y energía desbordante.
Presentando temas de su más reciente álbum Grasa —una obra donde explora las tensiones entre el éxito, la identidad y la presión creativa—, Nathy demostró por qué es una de las artistas más poderosas y versátiles de la música latina actual. Con una puesta en escena cargada de dramatismo y presencia escénica, cada gesto y cada mirada parecían coreografiar un manifiesto de libertad.



Canciones como Envidia, Todo roto y Vivir así encendieron al público, que respondió con gritos, baile y emoción. Cientos de “mal portadas” y “mal portados” se congregaron frente al escenario para celebrar a la “mafiosa”, en un concierto gratuito donde el cariño y la representación de la comunidad LGBT+ y las mujeres se hicieron sentir con fuerza.
Visual y conceptualmente, Grasa combina la épica de la mafia y la salsa setentera con la sofisticación de referentes como Kendrick Lamar, reflejando una artista que no teme arriesgar ni reinventarse. Nathy Peluso no solo canta: encarna su arte. Y anoche en Guanajuato, lo volvió a dejar claro —con poder, con estilo y, sobre todo, con amor propio.
